Escribe cuánto tienes hoy, cuánto puedes aportar cada mes y a qué tasa, y ve al instante cuánta plata tendrías en unos años — y qué parte la puso el interés compuesto por ti. Gratis, sin registrarte.
¿Digitando estos números a mano? Guaca los lleva por ti — cuentas, inversiones y tasa de cambio se actualizan solos, todos los días.
Empieza gratisEl interés compuesto es interés que gana interés. El primer año tu plata rinde sobre lo que pusiste; el segundo año rinde sobre lo que pusiste más lo que ya ganó; el tercero, sobre todo lo anterior. Es la clásica bola de nieve: al empezar a rodar es pequeña y crece despacio, pero cada vuelta recoge más nieve y cada vez crece más rápido. Al principio casi no se nota — la magia del compuesto es aburrida durante años — y luego, de repente, los intereses de un solo año superan todo lo que aportaste en los primeros cinco.
Eso lo diferencia del interés simple, que siempre calcula sobre el capital inicial y crece en línea recta. El compuesto crece en curva, y esa curva es la razón por la que a Einstein se le atribuye (probablemente sin razón) haberlo llamado la octava maravilla del mundo. No necesitas la cita para comprobarlo: sube los años en la calculadora de arriba y mira cómo la fila final del año a año se despega de las primeras.
VF es el valor futuro: cuánta plata tendrás al final. P es el capital inicial, lo que pones hoy. r es la tasa de interés de cada periodo (si compones mensualmente, la tasa mensual) y n es cuántos periodos dejas la plata trabajando. El exponente es el corazón del asunto: la tasa no se multiplica una vez, se aplica una y otra vez sobre un saldo cada vez más grande.
Cuando además aportas cada mes, cada aporte arranca su propia bola de nieve: el del primer mes compone durante todo el plazo, el del último apenas alcanza a rodar. La calculadora hace esa suma completa por ti, convirtiendo tu tasa efectiva anual (E.A.) en su equivalente mensual — (1 + E.A.)1/12 − 1 — para que el resultado sea coherente con la forma en que se anuncian las tasas en Colombia.
En la fórmula, el monto entra multiplicando pero el tiempo entra como exponente — y los exponentes siempre ganan. Un ejemplo con números redondos: dos personas aportan COP 300.000 al mes a un fondo que rinde 10% E.A., y ambas paran a los 60 años. La que empieza a los 25 termina con cerca de COP 1.020 millones, habiendo aportado COP 126 millones de su bolsillo. La que empieza a los 35 — el mismo aporte, la misma tasa — termina con unos COP 370 millones, habiendo aportado COP 90 millones.
Léelo otra vez: por aportar solo COP 36 millones más, la que empezó diez años antes acaba con unos COP 650 millones adicionales. Esos diez primeros años no valen por los aportes que suman, sino por las décadas de composición que le regalan a cada peso. La conclusión práctica es poco glamurosa pero poderosa: el mejor momento para empezar fue hace diez años; el segundo mejor es este mes, aunque sea con poco.
El capital inicial recibe toda la atención, pero para la mayoría de la gente el motor es el aporte constante. Mira la diferencia: COP 5 millones puestos hoy al 10% E.A., sin tocarlos, se convierten en unos COP 33,6 millones en 20 años. Nada mal. Pero esos mismos COP 5 millones más un aporte de COP 300.000 mensuales terminan en cerca de COP 249 millones: aportaste COP 77 millones en total y el interés compuesto puso los otros COP 172 millones.
El aporte mensual hace dos cosas a la vez: alimenta la bola de nieve con nieve fresca cada mes y te blinda contra la tentación de esperar “el momento perfecto” para invertir. Un débito automático el día de tu pago convierte la disciplina en un hábito que no depende de tu fuerza de voluntad. Juega con el campo de aporte en la calculadora: verás que duplicar el aporte suele mover el resultado final mucho más que duplicar el monto inicial.
El interés compuesto no es teoría de libro: está en los CDTs cuando renuevas capital más intereses al vencimiento, en los fondos de inversión colectiva y ETFs cuando los rendimientos y dividendos se reinvierten en lugar de retirarse, y en los aportes voluntarios a pensión, donde décadas de composición hacen el trabajo pesado de tu retiro. La regla común a todos: la composición solo ocurre si dejas los rendimientos adentro. Cada retiro es nieve que le quitas a la bola.
Y tiene un lado oscuro: las tarjetas de crédito componen exactamente igual, pero en tu contra. Con tasas de usura que en Colombia han rondado el 25–30% E.A., un saldo que solo recibe el pago mínimo crece como cualquier inversión de esta página — solo que el que invierte es el banco y el rendimiento lo pagas tú. Por eso pagar una deuda cara es, matemáticamente, la mejor “inversión” disponible: nada legal te garantiza un 28% anual, excepto dejar de pagarlo.
Esta calculadora te muestra la proyección; Guaca te muestra la realidad. En la app ves tus inversiones creciendo de verdad — CDTs, fondos, acciones, cripto — con precios y tasa de cambio actualizados automáticamente, sin digitar nada a mano. Tu patrimonio neto se recalcula solo, y cuando sube puedes ver cuánto fue mérito del mercado, cuánto de la tasa de cambio y cuánto de tus propios aportes. Y si quieres llevar la bola de nieve hasta su conclusión lógica, la calculadora de retiro te dice cuándo el interés compuesto podría empezar a pagar tus cuentas por ti.
Esta calculadora es una herramienta educativa y no constituye asesoría de inversión.
Con interés simple, los rendimientos se calculan siempre sobre el capital inicial: si pones 1.000.000 al 10%, ganas 100.000 cada año, para siempre. Con interés compuesto, los intereses de cada periodo se suman al capital y el siguiente cálculo se hace sobre el total: el segundo año ganas sobre 1.100.000, el tercero sobre 1.210.000, y así. Al principio la diferencia es pequeña; con los años se vuelve enorme, porque el compuesto crece en curva y el simple en línea recta.
Usa la tasa efectiva anual (E.A.) del producto que tengas en mente: es la forma en que bancos y fondos en Colombia anuncian sus rendimientos, y es la que esta calculadora espera. Si estás proyectando inversiones de largo plazo sin un producto específico, es común usar un rango de escenarios — por ejemplo uno conservador, uno medio y uno optimista — en lugar de una sola cifra, porque ninguna rentabilidad futura está garantizada. Recuerda además que la inflación se come parte del rendimiento: una tasa del 10% con inflación del 5% crece tu poder de compra mucho menos que el número sugiere.
Mensualmente. La calculadora convierte la tasa efectiva anual que escribes en su tasa mensual equivalente — (1 + E.A.)^(1/12) − 1 — y capitaliza mes a mes, que es también cuando se suman tus aportes. Como parte de una tasa efectiva, el resultado anual es consistente con la E.A. que digitaste: no se infla por componer más seguido. Productos reales pueden componer a diario, mensual o al vencimiento; para horizontes de años, la diferencia práctica suele ser pequeña.
Sí, y ahí es donde más duele. Una tarjeta de crédito con intereses del 25% E.A. o más compone contra ti con la misma matemática que aquí juega a tu favor: si solo pagas el mínimo, los intereses se suman al saldo y el mes siguiente pagas intereses sobre intereses. Por eso, antes de invertir buscando un 10%, casi siempre tiene más sentido pagar primero la deuda que te cobra 25% — es un 'rendimiento' garantizado del 25%.
Depende de tu plazo, tu tolerancia al riesgo y tu situación — y esta página no es asesoría de inversión. Dicho eso, los vehículos donde la gente suele ver la composición en acción son los CDTs y cuentas remuneradas (tasa fija, bajo riesgo), los fondos de inversión colectiva y ETFs (rendimiento variable, mejor para plazos largos) y los aportes voluntarios a pensión (con posibles beneficios tributarios). Lo importante es reinvertir los rendimientos en lugar de retirarlos: sin reinversión no hay composición.
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