Escribe la meta que quieres alcanzar, lo que ya tienes ahorrado y en cuántos años la quieres, y la calculadora te dice exactamente cuánto ahorrar al mes — y qué parte del camino la pone el rendimiento por ti. Gratis, sin registrarte.
Escribe tu meta de ahorro y un plazo de al menos un año para ver cuánto necesitas guardar cada mes.
Asume una tasa constante compuesta mensualmente y un aporte fijo cada mes. Es solo un estimado — no es asesoría financiera.
¿Digitando estos números a mano? Guaca los lleva por ti — cuentas, inversiones y tasa de cambio se actualizan solos, todos los días.
Empieza gratisLa mayoría de la gente ahorra al revés: paga todo lo del mes y guarda lo que sobre. El problema es que casi nunca sobra — los gastos tienen la costumbre de crecer hasta llenar el espacio disponible. Por eso la pregunta útil no es “¿cuánto puedo ahorrar?” sino “¿cuánto ahorrar al mes para llegar a lo que quiero?”: la cuota inicial del apartamento, el fondo de emergencia, el viaje del próximo año, el carro sin crédito. Cuando la meta manda, el ahorro deja de ser un residuo y se convierte en una cuota fija más — solo que esta te la pagas a ti.
Eso es exactamente lo que hace esta calculadora: parte de la meta, del plazo y de la tasa, y despeja el aporte mensual. El número que sale tiene un poder psicológico enorme, porque convierte un sueño vago (“algún día compro apartamento”) en una instrucción concreta (“653.000 cada mes, débito automático el día de pago”). Si el número te queda grande, no lo abandones: sube los años, ajusta la meta o mejora la tasa, y mira cómo cambia. Jugar con esas tres palancas hasta encontrar un aporte que sí puedas sostener es, en la práctica, diseñar tu plan de ahorro.
Un ejemplo con números redondos que puedes verificar arriba: quieres juntar COP 50 millones en 5 años, empezando de cero. Debajo del colchón — tasa 0% — necesitas COP 833.000 al mes: la meta dividida entre 60 meses, sin ayuda de nadie. Pero si esa misma plata vive en un producto que rinde 10% E.A., el aporte requerido baja a unos COP 653.000 al mes: tú pones cerca de 39 millones y el rendimiento pone los otros 11. La tasa te acaba de regalar 180.000 pesos de espacio en el presupuesto, todos los meses, durante cinco años.
Míralo también al revés: si sostienes los 833.000 mensuales pero al 10% E.A., no llegas a 50 millones sino a unos 64 — casi 14 millones por encima de la meta. Esa es la mecánica del interés compuesto aplicada a una meta concreta: cada aporte gana rendimientos, y esos rendimientos ganan rendimientos. Entre más largo el plazo, más pesa la tasa y menos pesa tu bolsillo — que es la razón matemática para arrancar este mes y no el próximo año.
Fondo de emergencia: la recomendación clásica es tener entre 3 y 6 meses de gastos. Es una meta de corto plazo, así que usa una tasa modesta (cuenta remunerada) y un plazo de 1 a 2 años: aquí importa más la liquidez que el rendimiento. Cuota inicial de vivienda: suele ser la meta más grande — 20% o 30% del valor del inmueble — con plazos de 3 a 8 años; es donde la tasa más te ayuda, y donde más vale la pena correr la calculadora con dos o tres escenarios. Viaje o compra grande: meta pequeña y fecha fija; la gracia no es la rentabilidad sino evitar pagarla con tarjeta a 25% E.A. después.
La estructura es la misma en todos los casos: meta, plazo, tasa, aporte. Lo que cambia es qué tan agresivo puedes ser con la tasa — corto plazo pide productos estables, largo plazo tolera fondos con vaivenes. Si tienes varias metas a la vez, córrelas por separado en la calculadora y suma los aportes: ver el total te dice de una si el plan cabe en tu ingreso o si toca escalonar las metas en el tiempo.
Esta calculadora te da el plan; Guaca te muestra si lo estás cumpliendo. En la app ves todas tus cuentas y ahorros en un solo lugar, con saldos y tasa de cambio actualizados solos, y tu patrimonio neto recalculándose cada día — así sabes sin hacer cuentas si el aporte de este mes sí entró y si la bola de nieve va creciendo al ritmo del plan. Y cuando una meta te sepa a poco, la calculadora FIRE te muestra la meta final del juego: el día en que los rendimientos pagan tus cuentas por ti.
Esta calculadora es una herramienta educativa y no constituye asesoría de inversión.
La regla genérica dice que entre el 10% y el 20% de tus ingresos, y la famosa regla 50/30/20 reserva el 20% para ahorro y deudas. Pero esas reglas responden la pregunta al revés: te dicen cuánto te 'toca' ahorrar, no cuánto necesitas. El enfoque de esta calculadora es empezar por la meta — la cuota inicial, el fondo de emergencia, el viaje — y dejar que la matemática te diga el aporte exacto. Si el número que sale es menor que tu 20%, vas sobrado; si es mayor, tienes tres palancas: más plazo, una meta más modesta o una tasa mejor. Lo importante es que el aporte salga de un plan y no de lo que sobre a fin de mes, porque a fin de mes casi nunca sobra.
Usa la tasa efectiva anual (E.A.) del lugar donde va a vivir la plata, que es como bancos y fondos en Colombia anuncian sus rendimientos. Si la meta va a estar en una cuenta de ahorros tradicional, sé honesto y pon algo cercano a 0%; una cuenta remunerada o de bajo monto puede rondar el 8–12% E.A. según el momento, y un CDT te da una tasa fija conocida de antemano. Para metas largas invertidas en fondos, usa un estimado conservador en lugar del mejor año que recuerdes — ninguna rentabilidad futura está garantizada. Y recuerda que la inflación se come parte del rendimiento: una tasa del 10% con inflación del 6% te acerca a la meta en pesos, pero esos pesos comprarán menos.
Tienes tres palancas, y conviene moverlas en este orden. Primero el plazo: es la palanca más poderosa y la más barata, porque cada año extra reduce el aporte y además le da más tiempo al interés compuesto para trabajar — prueba en la calculadora cómo cambia el aporte al pasar de 3 a 5 años. Segundo la meta: a veces la cuota inicial puede ser un poco menor o el viaje un poco más austero sin dañar el plan. Tercero la tasa, pero con cuidado: perseguir más rentabilidad implica más riesgo, y una meta a corto plazo no debería depender de que el mercado tenga un buen año. Lo que no funciona es rendirse y ahorrar 'lo que se pueda': un aporte pequeño pero automático le gana casi siempre a uno grande pero ocasional.
Depende casi por completo del plazo. Para metas a menos de 2 años — el viaje, la prima del carro, el fondo de emergencia — prioriza liquidez y estabilidad: cuenta remunerada, CDT que venza cerca de la fecha, o fondos de muy bajo riesgo; una caída del mercado a tres meses de la meta puede borrar años de juicio. Para metas a 5 años o más puedes aceptar más volatilidad a cambio de mejor rendimiento esperado, con fondos de inversión colectiva o ETFs diversificados. La trampa clásica es la inversa: plata de corto plazo en acciones 'para que rinda', o plata de largo plazo en una cuenta al 0% 'por seguridad'. Esta página es educativa y no constituye asesoría de inversión — para decisiones grandes, busca asesoría profesional.
No directamente: la meta y el aporte se calculan en pesos corrientes, sin ajustar por inflación. Para metas cortas — 1 o 2 años — eso casi no importa, porque la inflación no alcanza a mover mucho el objetivo. Para metas largas sí: una cuota inicial que hoy cuesta 50 millones puede costar bastante más en 8 años. Tienes dos formas de manejarlo: infla la meta tú mismo (estima cuánto costará la meta en la fecha objetivo y usa ese número), o escribe una tasa real — la tasa E.A. menos la inflación esperada — y lee el resultado en plata de hoy. La segunda es más elegante; la primera es más fácil de explicar en la casa.
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